Golpe histórico en la Ribera. El equipo de Claudio Úbeda pagó muy caro su falta de efectividad y la imprecisión ofensiva, quedando al margen del cuadro principal de América en la fase inicial del torneo ante un rival que aprovechó al máximo su única chance. Boca queda eliminado de la Copa
Noche de frustración y despedida prematura en la Bombonera
El máximo certamen de clubes del continente se transformó en una pesadilla para el conjunto azul y oro en el cierre de la primera fase. En una jornada signada por los nervios, el apuro y las fallas en los metros finales, Boca queda eliminado de la Copa Libertadores tras caer 1-0 frente al elenco chileno en condición de local. El encuentro, válido por la sexta jornada del grupo D, sentenció la suerte de los dirigidos por Claudio Úbeda, quienes pagaron un precio altísimo por su alarmante falta de contundencia a lo largo de los noventa minutos de juego.
El trámite del partido mostró la iniciativa del dueño de casa desde el silbatazo inicial del colombiano Wilmar Roldán. Apenas se jugaba el segundo minuto cuando el mediocampista Leandro Paredes ejecutó un tiro libre que derivó en un testazo desviado de Milton Giménez. Poco después, Exequiel Zeballos ensayó un remate cruzado que rozó el ángulo superior derecho de la valla defendida por Vicente Bernedo. Inclusive el zaguero Marco Pellegrino tuvo su oportunidad tras un tiro de esquina, mediante una media vuelta que se perdió muy cerca del poste, evidenciando el dominio territorial de los de la Ribera.
Contundencia transandina y desconcierto táctico
La paridad del marcador se quebró a los 33 minutos de la etapa inicial mediante un contragolpe quirúrgico del combinado visitante. En su primera aproximación con peligro concreto, el delantero Clemente Montes recibió una asistencia perfecta en las inmediaciones del área mayor, se perfiló para su pierna hábil y sacó un disparo violento que impactó en el vertical izquierdo custodiado por Leandro Brey antes de transformarse en la apertura del marcador. La efectividad del elenco dirigido por Daniel Garnero descolocó por completo los planes de la escuadra local de cara al descanso.
En el complemento, el cuerpo técnico boquense dispuso el ingreso de Alan Velasco por el español Ander Herrera con el objetivo de hallar mayor fluidez en la gestación. Pese a las modificaciones, las aproximaciones siguieron careciendo de claridad. Tomás Aranda conectó de cabeza un pase de Giménez, pero el arquero visitante contuvo sin inconvenientes. El propio Giménez ensayó una pirueta de chilena que se elevó sobre el travesaño, mientras que el «Changuito» Zeballos volvió a inquietar con una corrida por el sector derecho que culminó en un derechazo que se abrió demasiado.
Una muralla defensiva que selló el destino xeneize
La recta final del compromiso acentuó la desesperación del dueño de casa y agigantó la figura de la última línea de los Cruzados. A los 27 minutos se produjo una de las situaciones más nítidas cuando Bernedo falló en el cálculo ante un centro y dejó el balón suelto en el área menor. El volante Velasco remató de primera intención, pero el portero enmendó su error con el cuerpo y el colombiano Jhojan Valencia terminó de rechazar sobre la línea de sentencia cuando el empate parecía un hecho.
Los ingresos del paraguayo Ángel Romero y del atacante Miguel Merentiel buscaron dar frescura al ataque. Romero llegó a convertir tras un control orientado y un remate cruzado, pero la conquista fue invalidada por posición adelantada advertida por el juez de línea. Sobre el cierre, un cabezazo del propio delantero guaraní se desvió en el trayecto y obligó a una notable reacción en dos tiempos del arquero de la Católica. Con este resultado adverso, Boca queda eliminado de la competencia principal al quedar relegado al tercer puesto del grupo D con una racha de cuatro juegos sin triunfos, debiendo disputar los playoffs de la Copa Sudamericana.

















