La Bombonera pasó del festejo a la preocupación en cuestión de minutos. Lo que parecía una molestia física habitual terminó transformándose en la noticia más temida por el cuerpo técnico de Boca Juniors. El diagnóstico definitivo no solo margina a una de sus figuras del próximo duelo ante River, sino que altera por completo la planificación para el resto de la temporada internacional y local.
Un diagnóstico devastador para el arco xeneize
La confirmación oficial llegó mediante un comunicado del departamento médico a primera hora del miércoles. Tras los estudios realizados, se determinó que Marchesín sufrió una rotura ligamentaria en su pierna derecha, lesión ocurrida durante los instantes iniciales del último compromiso frente a Barcelona. Por consiguiente, el arquero titular deberá alejarse de las canchas por un periodo prolongado, enfrentando por primera vez en su trayectoria un inconveniente físico de esta magnitud.
Debido a que el jugador fue reemplazado antes del primer cuarto de hora, las alarmas se encendieron de inmediato en el banco de suplentes. Por tal motivo, los especialistas indicaron que la intervención quirúrgica resulta inevitable para reparar el tejido dañado. De esta forma, el prestigioso doctor Jorge Batista se perfila como el responsable de liderar la operación que marcará el inicio de un largo proceso de rehabilitación.
Marchesín sufrió una rotura ligamentaria y enfrenta meses de inactividad
Las repercusiones dentro del vestuario ya se habían sentido apenas finalizado el encuentro del martes. De hecho, fue el propio Leandro Paredes quien, en contacto con la prensa en la zona mixta, anticipó la gravedad del cuadro clínico tras conversar con los facultativos. Por lo tanto, el anuncio institucional solo ratificó lo que sus compañeros ya sospechaban con angustia: el equipo pierde a su referente bajo los tres palos en un momento crítico del calendario.
Asimismo, la ausencia del experimentado guardameta obliga a un movimiento de piezas inmediato en el once inicial. En consecuencia, el arco quedará bajo la custodia del juvenil Leandro Brey, quien asumirá la titularidad con la presión de debutar en esa condición nada menos que en el Monumental. Por otro lado, la vacante en el banco de relevos será ocupada por el veterano Javier García, aportando experiencia a un sector que quedó diezmado tras el incidente.
El extenso proceso de rehabilitación tras la cirugía
La recuperación para este tipo de afecciones en deportistas de alto rendimiento suele oscilar entre los seis y ocho meses de duración. Por tal razón, el procedimiento quirúrgico implica el uso de un injerto, generalmente extraído de los tendones del propio paciente, para sustituir el ligamento afectado. No obstante, el éxito del regreso depende fundamentalmente de la etapa de ligamentización, proceso biológico donde el nuevo tejido adquiere las propiedades de resistencia necesarias.
Finalmente, el club acompañará al futbolista con un esquema riguroso de kinesiología y trabajos diferenciados para asegurar su retorno óptimo. Por consiguiente, la planificación para el próximo mercado de pases podría verse alterada ante la necesidad de cubrir una baja tan sensible por tanto tiempo. En conclusión, mientras el plantel profesional se enfoca en el Superclásico, el cuerpo médico de Boca concentra sus esfuerzos en la pronta recuperación de su capitán.


















