Un severo conflicto de índole privado escaló al plano de las denuncias tribunalicias y provocó el inmediato descargo de una de sus protagonistas. Tras la filtración de un polémico material sonoro, la modelo decidió explicar la trastienda de una escandalosa noche que involucró el bienestar de su pequeña hija en la vivienda de su expareja.
Pedido de disculpas y aclaraciones públicas
El conflicto familiar y legal que mantiene en vilo al entorno de la moda nacional sumó un testimonio de alta relevancia mediática en las últimas horas. Tras las presentaciones judiciales por presunto hostigamiento y amenazas promovidas por Natali Pietra, la exconductora televisiva decidió romper el hermetismo y brindar precisiones detalladas sobre los acontecimientos. En una entrevista exclusiva concedida al ciclo de espectáculos SQP, la versión de Ivana Figueiras expuso un fuerte arrepentimiento respecto a los exabruptos verbales que tomaron estado público a través de una masiva filtración digital.
La empresaria textil no eludió la gravedad de las grabaciones de voz y asumió la responsabilidad por los términos despectivos empleados en medio del cruce telefónico. La modelo argumentó que su vehemente reacción respondió de manera directa a un estado de desesperación absoluta y a una severa crisis de angustia que nubló su juicio crítico en ese instante. No obstante la gravedad de las expresiones vertidas, la protagonista centró su defensa en los presuntos padecimientos que habría sufrido su descendiente menor de edad bajo la custodia de su progenitor, Tomás Guarracino.
Los motivos detrás de la crisis familiar
Al momento de reconstruir la cadena de sucesos que derivaron en el escándalo de revistas, la entrevistada relató una delicada situación vivida en el ámbito escolar y doméstico. De acuerdo con la versión de Ivana Figueiras, las rispideces se originaron cuando la niña le manifestó que el exfutbolista la habría sometido a un cuestionamiento grabado respecto a la afinidad afectiva que mantiene con su actual compañera sentimental. Posteriormente, aquel archivo de audio habría sido exhibido a la tercera en discordia, lo que desató una violenta discusión de pareja durante altas horas de la madrugada.
El testimonio de la modelo adquirió ribetes de suma gravedad al describir el comportamiento que habría adoptado la denunciante frente a la niña en medio del conflicto doméstico. La empresaria aseguró que su hija fue despertada por los gritos de los adultos y trasladada hacia el sector de la cocina, donde habría sido increpada de forma directa sobre sus sentimientos personales. Esta supuesta manipulación psicológica de la menor fue el detonante que motivó el llamado desesperado de la madre y la posterior producción de los polémicos audios defensivos.
Cruces de acusaciones y el porvenir judicial
La respuesta del entorno de Tomás Guarracino frente a los reclamos maternos distó de aportar tranquilidad a los términos del conflicto de familia. Según las declaraciones de la entrevistada, el modelo prefirió deslegitimar los reclamos de su expareja catalogándola de desequilibrada en lugar de abordar las desprolijidades atribuidas a su actual conviviente. Esta falta de entendimiento corporativo solidificó la determinación de ambas terminales afectivas de trasladar las disputas a los escritorios de las fiscalías correccionales correspondientes.
Mientras los asesores letrados de Natali Pietra ratifican las acusaciones por amedrentamiento masivo en las redes sociales, la contrarréplica de la modelo apunta a resguardar la integridad psicofísica de la menor de edad. Las próximas jornadas administrativas resultarán clave para evaluar si el magistrado interviniente dicta medidas de restricción perimetral recíprocas entre las mujeres en pugna. De esta manera, el entramado de chimentos y pasarelas transcurre bajo un clima de extrema hostilidad institucional donde las explicaciones públicas buscan equilibrar el dictamen de la opinión pública.


















