La política exterior argentina atraviesa un giro drástico que despierta fuertes cruces en el arco opositor. Agustín Rossi, referente en materia de defensa, alertó sobre las consecuencias de abandonar la tradición de neutralidad. Con críticas directas a las expresiones del Presidente, el exfuncionario analizó el impacto de un alineamiento que califica como peligroso para los intereses del país.
Críticas al nuevo rumbo de la política exterior
El escenario internacional y la postura de la Casa Rosada frente a las tensiones globales generaron una reacción inmediata en la oposición. El exministro de Defensa y actual diputado, Agustín Rossi, manifestó su profunda preocupación por el alineamiento geopolítico de Javier Milei, al cual tildó de imprudente en el contexto de la escalada en Medio Oriente. Según el legislador, las recientes expresiones del jefe de Estado sobre «ganar la guerra» resultan alarmantes para una nación que históricamente ha pregonado la paz.
Por consiguiente, Rossi sostuvo que la diplomacia argentina está perdiendo su esencia basada en el diálogo constructivo. Efectivamente, el dirigente de Unión por la Patria consideró que el tono adoptado por el Ejecutivo es «patético» y que la lógica de confrontación no beneficia a los intereses nacionales. Debido a esto, subrayó que es imperativo recuperar una mirada soberana que no arrastre al país a disputas bélicas ajenas que puedan tener consecuencias locales.
Los riesgos del alineamiento geopolítico de Javier Milei
En la misma línea, el exfuncionario advirtió sobre las implicancias de un acercamiento que calificó como «automático» hacia las administraciones de Estados Unidos e Israel. Por lo tanto, Rossi señaló que esta subordinación, tanto en términos políticos como militares, podría derivar en decisiones sumamente riesgosas para la seguridad del territorio. En este sentido, explicó que el programa económico del oficialismo parece estar atado a la necesidad de obtener respaldo financiero desde Washington.
No obstante, el diputado fue tajante al referirse a la posibilidad de que Argentina envíe tropas o recursos logísticos a zonas de conflicto. Por este motivo, recordó que, según el marco normativo vigente, cualquier tipo de participación militar en el extranjero requiere obligatoriamente una discusión previa en el Congreso de la Nación. Según su visión, saltar estas instancias democráticas representaría una falta de respeto institucional grave y una irresponsabilidad política mayúscula.
Limitaciones operativas y soberanía en defensa
Otro de los puntos centrales del análisis de Rossi tuvo que ver con la capacidad real de las fuerzas armadas para intervenir en contiendas de gran escala. El exministro destacó que la infraestructura bélica nacional es limitada para este tipo de escenarios globales. En consecuencia, una eventual colaboración argentina sería meramente «simbólica», pero cargaría al país con un impacto negativo y un nivel de exposición innecesario ante amenazas internacionales.
Además, el legislador cuestionó la integración de Argentina en proyectos como el «Escudo de las Américas». Para el referente santafesino, esta iniciativa posee una impronta marcadamente militarista que responde a intereses ajenos a la región. Por último, Rossi insistió en que el Gobierno está condicionando su autonomía en función de la figura de Donald Trump, esperando que un eventual triunfo del republicano facilite el flujo de divisas para sostener el plan económico vigente.

















