Comienza una nueva era en el peronismo de la provincia de Buenos Aires, pero el camino se presenta minado de conflictos. Axel Kicillof tomó las riendas del partido en una reunión donde las ausencias y los reproches públicos fueron los grandes protagonistas. La disputa por el control de las bases y la presión por la crisis social anticipan un clima de máxima tensión hacia las próximas elecciones. interna del peronismo bonaerense
Axel Kicillof lidera su primera reunión partidaria en La Plata
El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, inició formalmente su ciclo al frente del Consejo del Partido Justicialista provincial en la ciudad de La Plata. Este debut ocurre tras el desplazamiento de Máximo Kirchner de la presidencia de la fuerza. No obstante, la jornada no estuvo exenta de fricciones, ya que el líder de La Cámpora decidió no asistir y optó por una agenda paralela en Santa Fe, lo que profundizó la interna del peronismo bonaerense.
En consecuencia, el vacío dejado por el hijo de la exmandataria fue el primer síntoma de un vínculo que parece difícil de recomponer en el corto plazo. Por este motivo, el encuentro en la sede de calle 54 se desarrolló bajo un clima de hermetismo y expectativa. La asunción de Kicillof representa un intento de centralizar el poder político del territorio, aunque los sectores más cercanos al kirchnerismo duro mantienen sus reparos.
Cruces mediáticos y presión por la emergencia social
Adicionalmente, el ala camporista estuvo representada por Mayra Mendoza, quien protagonizó los cruces más intensos de la previa. La intendenta de Quilmes cuestionó con dureza al entorno del gobernador, tildando de «falta de humanidad» la actitud de ciertos funcionarios de la provincia. A propósito de esto, las críticas de Mendoza apuntaron directamente contra Carlos Bianco, mano derecha de Kicillof, quien respondió calificando el episodio como un ataque innecesario.
Por otra parte, la interna del peronismo bonaerense también se trasladó al plano de la gestión alimentaria. El intendente Mario Ishii presentó un pedido de emergencia ante el déficit en la provisión de comida, una movida que fue rápidamente respaldada por el sector de Mendoza para desgastar la imagen del gobernador. De igual importancia resultó el debate a puertas cerradas sobre la actualización del padrón de afiliados, un punto clave para determinar quién controlará la estructura territorial en el futuro.
Un reclamo común contra la gestión de Javier Milei
Efectivamente, a pesar de las disputas domésticas, los dirigentes lograron redactar un documento de unidad para confrontar al Gobierno Nacional. El texto denuncia un desfinanciamiento sistemático de la salud y la educación pública en la provincia. Según el partido, Buenos Aires es víctima de un esquema de reparto de fondos injusto, donde el territorio aporta casi la mitad de los recursos nacionales pero recibe una porción insignificante a cambio.
Por consiguiente, el peronismo bonaerense calificó como una «asfixia» la política de Javier Milei hacia los bonaerenses. Para los integrantes del Consejo, la paralización de la obra pública es un golpe directo a la calidad de vida de los vecinos. Por tal razón, el encuentro sirvió para ratificar el apoyo a Cristina Kirchner y convocar a una movilización masiva el próximo 30 de abril en Plaza de Mayo, buscando recuperar la iniciativa en la calle.
Renovación y desafíos del Movimiento Derecho al Futuro
Finalmente, el sector que responde al gobernador, denominado «Movimiento Derecho al Futuro», intenta consolidar una identidad propia dentro de la estructura partidaria. Este proceso de renovación genera resistencias en las agrupaciones que tradicionalmente han manejado la lapicera en la provincia. Por lo tanto, el liderazgo de Kicillof en el PJ será una prueba de fuego para su capacidad de mediación entre las diferentes tribus que componen la coalición opositora.
En conclusión, el debut de Axel Kicillof como autoridad máxima del justicialismo provincial deja un saldo agridulce. Si bien logró mostrarse como el referente capaz de aglutinar el reclamo contra el ajuste nacional, las heridas abiertas con La Cámpora siguen sangrando. El éxito de su presidencia dependerá de si logra pacificar el frente interno antes de que la crisis social obligue a una reconfiguración total del mapa político en el principal distrito del país.


















