La pulseada por los recursos naturales llega al Congreso con un clima de máxima tensión. Maximiliano Ferraro, titular de la Coalición Cívica, lanzó una dura advertencia sobre las consecuencias de alterar la normativa vigente que protege los hielos continentales. El debate no es solo técnico: lo que está en juego es el acceso al agua dulce y la soberanía ambiental frente a presiones mineras. Con críticas a la «falta de buena fe», el espacio opositor se planta contra lo que consideran un retroceso histórico en materia de derechos colectivos.
El fuerte rechazo a la reforma de la Ley de Glaciares
La actividad parlamentaria de este miércoles se encuentra marcada por un encendido debate en la Cámara de Diputados. En este contexto, la Coalición Cívica ARI formalizó su negativa absoluta al proyecto oficialista que busca modificar la normativa 26.639. Maximiliano Ferraro, presidente del bloque, encabezó la presentación de un documento donde detalla los peligros de la reforma de la Ley de Glaciares impulsada por la Casa Rosada.
De acuerdo con el planteo del legislador, la iniciativa no pretende una simple aclaración técnica del texto vigente. Por el contrario, Ferraro sostiene que se intenta una alteración profunda de la estructura de protección que rige actualmente en el país. Debido a esto, el diputado alertó que el nuevo dictamen redefine el objeto de tutela y relativiza la importancia estratégica del Inventario Nacional de Glaciares.
Riesgos hídricos y ambientales en debate
Por otro lado, la fuerza opositora denunció que el tratamiento del proyecto carece de la transparencia necesaria para un tema de tal magnitud. Según el documento difundido, la propuesta parece estar diseñada a la medida de los sectores regulados, especialmente las empresas mineras. En consecuencia, Ferraro remarcó que se está desdibujando la frontera entre el interés general y los beneficios particulares de ciertos actores económicos.
Efectivamente, el eje central de la discusión reside en la preservación del recurso hídrico estratégico. Debido a que los glaciares funcionan como reservorios naturales de agua dulce, cualquier flexibilización normativa compromete la seguridad de las poblaciones. Por consiguiente, la reforma de la Ley de Glaciares es vista como una medida regresiva que vulnera el principio preventivo establecido en la Constitución Nacional.
Federalismo y seguridad jurídica bajo la lupa
Asimismo, la Coalición Cívica argumentó que la fragmentación de los estándares ambientales no colabora con la llegada de inversiones genuinas. En lugar de aportar previsibilidad, el espacio advierte que la descentralización de las prohibiciones hacia las provincias multiplicará los focos de conflicto judicial. No obstante, el oficialismo sostiene que la medida busca dinamizar la producción en zonas de montaña a través de una mayor discrecionalidad administrativa.
En ese sentido, Ferraro insistió en que no puede existir un desarrollo sostenible si se reduce el umbral de protección ambiental básico. Sin embargo, el diputado aclaró que el partido reafirma su compromiso con el desarrollo económico, siempre que este no hipoteque el futuro de las próximas generaciones. Por esta razón, el bloque instó a sus pares a mantener incólume el piso de protección que define a la Argentina como un país a la vanguardia climática.
Finalmente, el rechazo de la agrupación liderada por Elisa Carrió pone de manifiesto la falta de consenso social y técnico detrás de la iniciativa. A pesar de los intentos del Gobierno por acelerar el tratamiento, la resistencia legislativa se apoya en la defensa de bienes colectivos que son considerados inalienables. De esta manera, el futuro de las reservas de hielo queda supeditado a una votación que definirá el modelo de gestión ambiental del país.

















