La polémica estalló tras conocerse una lista de beneficiarios de créditos hipotecarios preferenciales dentro del oficialismo. Carlos Maslatón, antiguo aliado del espacio libertario, rompió el silencio para exponer lo que considera un mecanismo de compra de voluntades. Según el analista, estas prácticas no solo repiten vicios del pasado, sino que representan una traición a las promesas de transparencia y austeridad del actual Gobierno.
Un duro descargo contra el Banco Nación
El panorama político sumó un nuevo foco de conflicto tras las declaraciones de Carlos Maslatón sobre el presunto saqueo de las arcas públicas mediante créditos otorgados por la principal entidad bancaria estatal. El analista financiero utilizó sus redes sociales para manifestar su profunda decepción ante lo que calificó como un acto de corrupción crediticia con fondos de la ciudadanía. La controversia gira en torno a préstamos otorgados a figuras relevantes de La Libertad Avanza, entre ellos Alejandro Bongiovanni, Lorena Villaverde y Mariano Campero.
De acuerdo con la visión del especialista, el Gobierno de Javier Milei estaría utilizando al Banco Nación como una herramienta para el enriquecimiento de sus propios cuadros políticos. Maslatón comparó esta situación con la Circular 830 de la época de Raúl Alfonsín, señalando que se trata de un mecanismo histórico diseñado para comprar lealtades ajenas. Por lo tanto, el abogado sostiene que el uso del agente financiero del Estado para estos fines desvirtúa el presupuesto nacional y repite esquemas de impunidad que se creían superados.
El historial detrás del saqueo de las arcas públicas
La gravedad de la denuncia radica en que estos créditos funcionarían técnicamente como sobornos encubiertos para garantizar silencios y votaciones favorables en el Congreso. En este sentido, Maslatón recordó que estas prácticas han abarcado históricamente a los tres poderes del Estado, incluyendo al Judicial. Por consiguiente, el analista enfatizó que la aprobación de estos préstamos suele seguir procesos especiales que, en la práctica, terminan facilitando que el dinero nunca sea devuelto o se licúe por el efecto de la inflación.
Además, el ex integrante de la fuerza libertaria reveló que él mismo recibió propuestas similares en el pasado para acceder a estos beneficios fraudulentos. Sin embargo, aclaró que declinó las ofertas por razones ideológicas y para mantener su independencia de criterio. Según sus palabras, un dirigente político jamás debería aceptar financiamiento de entidades públicas, ya que esto conlleva inevitablemente una pérdida de libertad y una deuda moral con el poder de turno que administra los recursos de todos.
Decepción y distanciamiento en La Libertad Avanza
El analista no ocultó su tristeza al ver nombres de antiguos allegados vinculados a este escándalo crediticio en el Banco Nación. Maslatón, quien se distanció de la cúpula partidaria en 2022, aseguró haber advertido a varios de estos dirigentes sobre los peligros de caer en las tentaciones del poder. No obstante, lamentó que sus consejos fueran ignorados, señalando que la cercanía con las cajas estatales terminó por nublar el juicio de quienes prometían una forma distinta de hacer política.
Por otro lado, la crítica apunta a la incapacidad o falta de voluntad para proteger el patrimonio común frente a intereses particulares. Maslatón concluyó que esta situación representa una claudicación ética frente al dinero estatal, al que definió como plata robada. En definitiva, el escenario plantea un desafío para el discurso de transparencia del oficialismo, mientras la justicia y la opinión pública analizan el impacto de estos créditos millonarios otorgados en un contexto de fuerte ajuste económico para el resto de la sociedad.


















