La interna del peronismo sumó un capítulo de alto voltaje en territorio santafesino. Máximo Kirchner no solo ratificó que su única jefa política es Cristina Kirchner, sino que envió un mensaje directo a quienes intentan jubilarla del liderazgo partidario. Con referencias históricas a Perón y una férrea defensa de la soberanía energética, el líder de La Cámpora marcó la cancha frente al avance de otros sectores del PJ en un escenario de máxima tensión.
Un mensaje a la interna del Partido Justicialista
El panorama político dentro del peronismo atraviesa horas decisivas tras el discurso de Máximo Kirchner en la provincia de Santa Fe. Ante un auditorio compuesto por legisladores y referentes provinciales, el diputado nacional defendió la conducción de Cristina Fernández de Kirchner y fue sumamente crítico con aquellos compañeros de espacio que no se solidarizan con la realidad de la exmandataria. Kirchner comparó la indiferencia de algunos sectores actuales con los momentos de persecución histórica que sufrió Juan Domingo Perón, sugiriendo que la falta de lealtad pone en riesgo la identidad del movimiento.
Consecuentemente, el legislador remarcó que el peronismo tiene la obligación ética y política de proteger a sus líderes, especialmente cuando se encuentran bajo asedio judicial. Según su análisis, ignorar la situación de quien ocupó la presidencia y vicepresidencia de la Nación es un error estratégico que debilita al conjunto de los trabajadores. Por este motivo, enfatizó que la conducción política no depende exclusivamente de la posibilidad de competir en comicios, sino del reconocimiento genuino de las bases y la dirigencia.
La soberanía energética y defendió la conducción de Cristina
Durante su intervención, Kirchner vinculó los éxitos económicos actuales con las políticas impulsadas durante las gestiones kirchneristas. Mencionó específicamente que el superávit energético del país no es producto del azar, sino de la recuperación de YPF y el desarrollo estratégico de Vaca Muerta. En este sentido, recordó que medidas como el impuesto a las grandes fortunas fueron fundamentales para financiar infraestructura clave como el gasoducto nacional, obras que hoy permiten un alivio fiscal al Estado.
Por su parte, el referente de La Cámpora insistió en que su espacio tiene las directivas claras emanadas de la exjefa de Estado, quien se encuentra detenida desde el pasado mes de junio. Debido a esto, el diputado buscó despejar cualquier duda sobre la vigencia del liderazgo de su madre dentro del PJ. Argumentó que, a pesar de los intentos por desplazarla del centro del poder, defendió la conducción de Cristina como la única capaz de aglutinar al sector más duro de la oposición frente a las reformas laborales vigentes.
Tensiones territoriales y el escenario en Buenos Aires
El encuentro en Santa Fe se produjo en un contexto de evidente fractura, apenas 24 horas después de que Axel Kicillof asumiera la presidencia del PJ en la provincia de Buenos Aires. Este movimiento del gobernador bonaerense es interpretado como un desafío directo a la hegemonía de la agrupación liderada por Máximo Kirchner. No obstante, la presencia de figuras como Mayra Mendoza en otros actos y la participación de dirigentes como Agustín Rossi y Germán Martínez en Santa Fe demuestran que la disputa por el control territorial está lejos de resolverse.
Finalmente, el legislador santafesino cerró su exposición llamando a la unidad bajo premisas programáticas claras. Sostuvo que el peronismo no debe ser un espacio que simplemente dé quórum a las iniciativas del oficialismo nacional, sino un bloque que resguarde los derechos sociales adquiridos. En conclusión, Kirchner reafirmó que el movimiento no puede permitirse distracciones ni «jubilaciones anticipadas» de sus cuadros más experimentados, manteniendo la verticalidad necesaria para enfrentar los desafíos legislativos del próximo año.


















