La batalla por el relato tras el veredicto de la Cámara de Apelaciones de Nueva York alcanzó su punto máximo de tensión. El Gobierno nacional no tardó en reaccionar a las celebraciones de Axel Kicillof, calificando sus dichos como una maniobra cínica. Según la Casa Rosada, el éxito judicial no es un mérito de la gestión anterior, sino el resultado de haber desactivado una «bomba de tiempo» heredada de la expropiación de 2012. Con acusaciones de irresponsabilidad y populismo, la administración libertaria busca marcar la cancha y dejar en claro que el riesgo financiero al que estuvo expuesto el país fue producto de una negligencia que casi termina en catástrofe. Mentira descarada y cínica
La respuesta oficial ante el fallo judicial de YPF
La administración central decidió confrontar de manera directa la narrativa del gobernador de Buenos Aires luego de la sentencia en Estados Unidos. A través de un documento difundido por la Oficina de Respuesta Oficial, el Poder Ejecutivo nacional arremetió contra las afirmaciones de quien fuera ministro de Economía durante la estatización. Por consiguiente, el texto oficial sostiene que las expresiones del mandatario provincial representan una mentira descarada y cínica que busca invisibilizar el peligro al que se sometió a las arcas públicas durante más de una década.
Efectivamente, el oficialismo considera que la resolución de la Cámara de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York es un logro de la estrategia legal actual. En este sentido, el comunicado subraya que el equipo jurídico designado por la gestión libertaria debió trabajar con seriedad para neutralizar un conflicto que amenazaba con un pago de 18 mil millones de dólares. Por tal motivo, la Casa Rosada rechaza que el actual gobernador se adjudique un triunfo en una causa que, según su visión, nació de una conducta temeraria e irresponsable.
Críticas a la gestión de Axel Kicillof y la herencia
Asimismo, el Gobierno vinculó el accionar del exministro con la decadencia económica que atravesó el país en los últimos diez años. Debido a que la inversión en sectores clave como Vaca Muerta avanzó con lentitud, la gestión de Milei responsabiliza directamente a las políticas populistas por la parálisis productiva. Por esta razón, el descargo oficial enfatiza que la negligencia de Kicillof no solo costó 50 millones de dólares en gastos procesales, sino que expuso el patrimonio de todos los ciudadanos de forma innecesaria.
Por otra parte, el comunicado califica como una insolencia que el gobernador se presente ante la sociedad con un tono heroico. En consecuencia, el texto remarca que una resolución judicial favorable no borra el error técnico cometido durante el proceso de expropiación iniciado en 2012. Por lo tanto, el oficialismo insiste en que la improvisación ideológica del pasado fue el motor de un juicio que duró doce años y que estuvo cerca de provocar una catástrofe financiera irreversible para la República Argentina.
El compromiso con la defensa del patrimonio nacional
En otro orden de cosas, la oficina gubernamental ratificó la postura del presidente Javier Milei respecto a la resolución de conflictos heredados. Entonces, el mensaje destaca que la actual gestión enfrenta los problemas con firmeza, sin importar la magnitud del desafío o el tiempo que lleven gestándose. Por ello, el documento concluye que el objetivo primordial del Ejecutivo es resguardar los recursos del Estado frente a lo que denominan «fantasías soberanas» que terminan perjudicando a los sectores más vulnerables.
Finalmente, el cruce mediático deja en evidencia la profunda brecha ideológica que separa a la Casa Rosada de la gobernación bonaerense respecto a la política energética. Por lo tanto, mientras Kicillof celebra el fallo como una validación de su decisión soberana, el Gobierno nacional lo utiliza como un ejemplo de lo que no debe repetirse en la administración pública. Mientras tanto, el país observa cómo una sentencia técnica en el exterior se convierte en el combustible de una nueva y feroz disputa por el sentido de la historia económica reciente.


















