La interna en la cúpula oficialista sumó un capítulo de altísima tensión en pleno centro porteño. De este modo, el armado de las nóminas institucionales para los festejos patrióticos dejó en evidencia los límites que impone la mesa chica de la Casa Rosada a los dirigentes con peso propio.
La llamativa marginación en las puertas del Cabildo
Los festejos por el aniversario del Primer Gobierno Patrio funcionaron como la vidriera de un nuevo cortocircuito en las filas oficialistas. Así, Patricia Bullrich sufrió un desplante de características institucionales cuando el personal a cargo de la organización le prohibió la entrada al histórico edificio colonial para la entonación de la canción patria.
Efectivamente, el incidente ocurrió inmediatamente después de concluida la tradicional homilía religiosa en la Catedral Metropolitana. Además, la legisladora debió seguir el desarrollo de la ceremonia cívica desde las inmediaciones de la plaza pública, asimilando la distancia impuesta por la Secretaría General de la Presidencia en la diagramación de las comitivas.
Los verdaderos motivos de la guerra de listas
Por este motivo, los voceros de la casa de gobierno intentaron minimizar la controversia argumentando razones estrictamente protocolares ligadas al rango de la funcionaria parlamentaria. Entonces, la justificación oficialista señaló que las dependencias históricas estaban reservadas de forma exclusiva para los integrantes de la estructura ministerial.
Por otra parte, los analistas de los pasillos políticos ligan este episodio con el enojo latente de los hermanos Milei ante los recientes cuestionamientos de la legisladora. Por lo tanto, la restricción representó un claro pase de facturas por los posicionamientos públicos de la senadora y su intencional diferenciación ética frente al vocero Manuel Adorni.
Postales de una interna que no da tregua
Por su parte, la procesión de las autoridades hacia la sede del Poder Ejecutivo exhibió otros datos llamativos en el ajedrez interno gubernamental. Sin embargo, el asesor estrella Santiago Caputo se mostró integrado a la delegación principal, mientras que la titular del Senado, Victoria Villarruel, ni siquiera fue convocada a las actividades.
Finalmente, el jefe de Estado buscó exhibir un clima de concordia con los sectores aliados de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires mediante gestos de notable cordialidad hacia el jefe de Gobierno local. Como resultado de esta jornada cruzada por reclamos eclesiásticos de austeridad, Patricia Bullrich sufrió un desplante que redibuja las fronteras de poder en la coalición oficialista.


















