La pesadilla terminó para Agostina Páez. Tras dos meses de detención en Brasil bajo cargos de racismo, la abogada argentina finalmente aterrizó en Aeroparque. Con un fuerte respaldo de la Cancillería y una fianza de miles de dólares, la joven de 29 años rompió el silencio al llegar: «Tenía terror de ir a la cárcel». Un caso que movilizó a la diplomacia regional y cerró con un emotivo reencuentro familiar.
El alivio oficial tras el fin de la detención
La noticia de que Agostina Páez regresó a la Argentina generó una fuerte reacción en la cúpula del Palacio San Martín. El ministro de Relaciones Exteriores, Pablo Quirno, expresó públicamente su satisfacción por el desenlace del caso que mantuvo a la abogada retenida en territorio brasileño durante más de dos meses. En este sentido, el titular de la diplomacia nacional destacó el trabajo articulado entre diferentes estamentos del Estado para lograr la liberación de la compatriota. Además, el funcionario agradeció especialmente el compromiso de Martín Menem y de los equipos técnicos de la Cancillería que siguieron el expediente de cerca.
Por otro lado, la estrategia diplomática resultó fundamental para destrabar la situación procesal de la joven en Río de Janeiro. Debido a la complejidad del delito de «injuria racial» en la legislación del país vecino, el acompañamiento consular fue constante desde el primer día de detención. No obstante, el canciller remarcó que los resultados positivos se obtienen cuando existe una labor coordinada entre las direcciones jurídicas y los consulados. De esta manera, el Gobierno buscó dar una señal de respaldo a los ciudadanos que enfrentan conflictos legales en el exterior.
Gestiones diplomáticas y el fallo en Brasil
El proceso para que Agostina Páez regresó a la Argentina incluyó una serie de diligencias legales ante el Tribunal de Justicia de Río de Janeiro. En consecuencia, la defensa de la abogada logró que la justicia brasileña aceptara un recurso de habeas corpus, permitiendo así su salida del país mediante una caución económica. Por este motivo, el pago de una fianza cercana a los 18.500 dólares fue el paso previo indispensable para que la profesional de 29 años pudiera abordar el vuelo de retorno a Buenos Aires.
Asimismo, Quirno extendió su reconocimiento a la abogada defensora Carla Junqueira por mantener un diálogo fluido con las autoridades nacionales durante todo el proceso. En efecto, el trabajo de la Dirección de Argentinos en el Exterior y el Consulado en Río de Janeiro fue determinante para garantizar el bienestar de Páez mientras duró su encierro. Por tal razón, el ministro insistió en que el acompañamiento del cónsul Jorge Perren y el vicecónsul Alaniz Rodríguez permitió sortear los obstáculos burocráticos más difíciles de la causa.
El emotivo arribo al Aeroparque porteño
La llegada de la abogada al Aeroparque Jorge Newbery se produjo este miércoles, en medio de una atmósfera cargada de emoción y alivio familiar. Al pisar suelo argentino, Páez brindó declaraciones a la prensa donde describió su experiencia como una verdadera pesadilla que finalmente llegó a su fin. Por consiguiente, la joven reconoció sentir un profundo arrepentimiento por su reacción inicial en Brasil, a pesar del contexto en el que se produjeron los hechos que derivaron en su arresto.
Finalmente, la letrada confesó el temor constante que sintió ante la posibilidad de ser trasladada a una cárcel común durante su estancia en el país vecino. Por lo tanto, el momento del despegue desde Brasil representó para ella la recuperación de una libertad que sentía perdida. En definitiva, el reencuentro con sus seres queridos marcó el cierre de un capítulo que mantuvo en vilo a la opinión pública y exigió un esfuerzo máximo de la diplomacia argentina en la región.


















