El peronismo busca reagruparse en el centro porteño. En un encuentro de alto voltaje político, Cristina Kirchner y José Mayans dejaron de lado sus diferencias públicas para trazar una hoja de ruta común. Con el bloque de senadores debilitado por recientes rupturas y la mirada puesta en la gobernación de Axel Kicillof, el kirchnerismo y el peronismo federal intentan unificar criterios frente al ajuste oficialista.
El cónclave en Constitución por la nueva estrategia del peronismo
La expresidenta Cristina Kirchner recibió en su domicilio del barrio de Constitución al titular de la bancada peronista en el Senado, José Mayans, con el objetivo de consensuar la nueva estrategia del peronismo frente al actual escenario nacional. Durante la reunión, que tuvo lugar en el departamento de la calle San José, los dirigentes analizaron con preocupación la coyuntura social y económica que atraviesa el país. Según comunicaron fuentes del bloque, el foco estuvo puesto en las consecuencias de las políticas implementadas por la gestión de Javier Milei sobre la población.
Por consiguiente, el encuentro sirvió no solo para realizar un diagnóstico de la crisis, sino también para limar asperezas personales tras años de cruces mediáticos. Debido a que el pasado 19 de marzo fue el cumpleaños del senador formoseño, la exmandataria aprovechó la oportunidad para saludarlo cordialmente. No obstante, el trasfondo político dominó la charla, especialmente en lo que respecta al ordenamiento de las filas del PJ en el Congreso y la posible candidatura de Axel Kicillof para las presidenciales de 2027.
Debilidad legislativa y la nueva estrategia del peronismo
Ciertamente, el bloque conducido por Mayans atraviesa un momento delicado tras la pérdida de integrantes clave en la Cámara Alta. Los senadores Guillermo Andrada, Carolina Moisés y Sandra Mendoza decidieron alejarse del espacio para conformar una bancada propia con un perfil más dialoguista hacia la Casa Rosada. En efecto, esta fractura reduce el poder de fuego del peronismo en las comisiones y obliga a la conducción a replantear sus alianzas internas para no perder capacidad de bloqueo ante las iniciativas oficialistas.
En este sentido, la nueva estrategia del peronismo debe contemplar cómo contener estas fugas que benefician indirectamente al Gobierno nacional. Por esta razón, el respaldo de Cristina Kirchner resulta vital para Mayans, ya que la exjefa de Estado conserva el mayor caudal de votos dentro del espacio. A pesar de que ambos representan alas distintas del movimiento, la necesidad de frenar el avance de las reformas libertarias parece haber forzado una tregua estratégica en el corazón del Gran Buenos Aires.
Un historial de tensiones y reconciliación política
Efectivamente, la relación entre Kirchner y Mayans ha estado signada por episodios de fuerte confrontación dialéctica en el pasado. Es recordado el cruce por el uso del lenguaje inclusivo, cuando la entonces vicepresidenta corrigió al senador por llamarla «presidente» en lugar de «presidenta», calificando su resistencia como una postura «machista». Asimismo, meses atrás se produjo un distanciamiento notorio cuando Mayans elogió públicamente a Victoria Villarruel, lo que motivó una dura respuesta de Cristina sugiriendo «pericias psiquiátricas» para quienes se acercaran a la actual vicepresidenta.
Por otro lado, el senador formoseño no se quedó atrás en aquel momento y devolvió la crítica cuestionando las decisiones de armado electoral del pasado, específicamente la elección de Alberto Fernández. Sin embargo, la gravedad de la situación económica actual parece haber archivado, al menos temporalmente, estos rencores. En conclusión, el peronismo intenta mostrar una imagen de unidad en un tablero político que se fragmenta, mientras las figuras centrales del movimiento deciden sus próximos pasos en la resistencia parlamentaria.


















