El gobernador de Buenos Aires cuestionó con dureza al jefe de Gabinete por la inclusión de su esposa en la comitiva oficial hacia Estados Unidos. Además, el mandatario peronista lanzó duras advertencias sobre el impacto del programa económico nacional en las provincias productivas y la situación del empleo.
La exigencia de explicaciones tras la polémica de Manuel Adorni
El mandatario bonaerense, Axel Kicillof, arremetió contra el jefe de Gabinete nacional al referirse al reciente viaje oficial a Nueva York. Según el gobernador, el funcionario tiene la responsabilidad ética de aclarar los motivos que justificaron la presencia de su esposa en la comitiva estatal, especialmente considerando los antecedentes de austeridad que pregonó el propio vocero presidencial.
El exministro de Economía recordó que el discurso de la administración libertaria fue sumamente crítico con los desplazamientos de funcionarios en el pasado. Para Kicillof, la polémica de Manuel Adorni no representa un hecho aislado, sino que evidencia una contradicción directa entre los principios anunciados por el oficialismo y las decisiones ejecutadas por sus representantes en la práctica cotidiana.
Impacto económico en las provincias industriales
Más allá de los cruces personales, Kicillof aprovechó la ocasión para profundizar su visión sobre la realidad nacional bajo la gestión de Javier Milei. El dirigente advirtió que el plan de ajuste implementado por el Ejecutivo está generando un daño estructural en los motores productivos del país, con especial énfasis en el sector industrial.
El gobernador bonaerense definió el escenario como «muy grave» para las regiones que dependen de la actividad manufacturera. Según su análisis, tanto Buenos Aires como Córdoba y Santa Fe atraviesan un momento complejo debido a la caída de la producción y la precarización del empleo privado, lo cual configura una crisis que afecta tanto a la macroeconomía como a la economía familiar.
El enfrentamiento con el modelo libertario
La crítica de Kicillof hacia el jefe de Gabinete se inscribe en un enfrentamiento más amplio contra el esquema económico impulsado desde la Casa Rosada. El mandatario sostiene que la falta de inversiones reales y el enfriamiento del consumo interno debilitan la soberanía productiva de las provincias, dejando a las administraciones locales sin herramientas para sostener el crecimiento.
Mientras el Gobierno insiste en que el ordenamiento de las cuentas públicas es la única salida, el gobernador insiste en que las consecuencias sociales ya resultan alarmantes. El funcionario bonaerense busca capitalizar estos episodios de exposición de los miembros del gabinete para cuestionar la legitimidad de las políticas de ajuste y enfatizar la urgencia de un cambio de dirección en la administración nacional.


















