La interna del peronismo suma un nuevo capítulo de alta tensión con las declaraciones de Matías Kulfas. El exfuncionario rompió el silencio para marcar una distancia abismal con los sectores más radicalizados del espacio. Con críticas directas a Juan Grabois y una fuerte autocrítica sobre la gestión de Alberto Fernández, el economista plantea que el futuro de la oposición depende de abandonar consignas «anti-industria» y abrazar una macroeconomía responsable.
La fractura ideológica en la reconstrucción opositora
El escenario político actual atraviesa una etapa de redefiniciones profundas donde los antiguos aliados exponen sus diferencias públicamente. Matías Kulfas, quien lideró la cartera de Desarrollo Productivo, analizó la crisis de identidad que afecta al movimiento nacional justicialista. Durante su intervención, el economista lamentó la vigencia de ciertas corrientes internas que promueven un peronismo hippie berreta, caracterizado por rechazar los avances industriales en favor de modelos de subsistencia que no generan crecimiento real.
En consecuencia, el exministro señaló que existe una desconexión preocupante entre la realidad global y las propuestas de algunos referentes sociales. Por consiguiente, subrayó que el desarrollo de una nación requiere audacia productiva y un cuidado riguroso de las variables macroeconómicas. Sin embargo, advirtió que estos objetivos resultan inalcanzables mientras persistan visiones que demonizan la actividad extractiva y la gran industria, elementos que considera vitales para cualquier proyecto de país serio.
El cruce contra los discursos de Juan Grabois
Uno de los puntos más álgidos de su descargo fue la mención directa al dirigente de Patria Grande respecto a las discusiones legislativas recientes. Kulfas calificó como disparatadas las advertencias sobre la contaminación del agua en el marco del debate por los recursos naturales. Debido a estas posturas, el exfuncionario insistió en que ese camino conduce al estancamiento, ya que ningún país logra prosperar basándose únicamente en la agroecología de pequeña escala o en discursos «progres» alejados del sistema productivo.
Por otro lado, destacó que mientras algunos sectores se hunden en consignas ineficaces, otros espacios del peronismo provincial y sectores moderados del PRO empiezan a encontrar puntos de acuerdo. Efectivamente, Massot y otros dirigentes parecen coincidir en la necesidad de una política industrial más agresiva. Por lo tanto, el exministro contrapuso esta visión de futuro con el peronismo hippie berreta que, según sus palabras, se ha vuelto sumamente nocivo para la construcción de una alternativa de gobierno competitiva.
Autocrítica y reproches a la gestión anterior
La mirada de Kulfas no solo se centró en los rivales internos, sino que también incluyó una cruda evaluación sobre el periodo 2019-2022. En ese sentido, recordó que él fue uno de los pocos integrantes del gabinete que se atrevió a cuestionar las decisiones propias mientras ejercía el cargo. Asimismo, criticó la postura de excompañeros de ruta, como Eduardo «Wado» de Pedro, quienes hoy intentan deslindar responsabilidades sobre los fallos del gobierno anterior depositando toda la culpa en la figura presidencial.
Finalmente, el economista remarcó que la verdadera autocrítica debe incluir el rol de la exvicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner y de todo el espacio político. Por esta razón, instó a los dirigentes a dejar de «hacerse los boludos» ante los errores compartidos que derivaron en la situación económica actual. Ciertamente, para Kulfas, la renovación del peronismo solo será posible si se logra separar la paja del trigo y se apuesta por un modelo que priorice la producción sobre el asistencialismo estéril.


















