Desde Nueva York, el gobernador de Mendoza analizó el futuro financiero de Argentina y alertó que la reactivación no llegará a todas las provincias por igual. Cornejo destacó la brecha entre el optimismo de los mercados y la falta de inversiones reales, anticipando un escenario de conflictividad social para los próximos meses.
El complejo panorama de tensiones sociales en Argentina
Durante su participación en la Argentina Week celebrada en Estados Unidos, Alfredo Cornejo lanzó una serie de proyecciones que encendieron las alarmas sobre la estabilidad del clima interno. El mandatario mendocino sostuvo que el país atraviesa una etapa donde los indicadores macroeconómicos positivos conviven con una realidad territorial fragmentada. Según su visión, la recuperación no impactará de la misma forma en cada jurisdicción, lo que podría derivar en un incremento de las tensiones sociales en Argentina.
El dirigente radical enfatizó que sectores estratégicos como la energía y el agro traccionarán las estadísticas generales, pero advirtió que estos recursos no tienen una distribución federal equitativa. Al no contar todas las provincias con desarrollos como Vaca Muerta o la potencia de la zona núcleo, el beneficio del crecimiento se concentrará en puntos geográficos específicos. Esta asimetría, argumentó, generará fricciones en aquellas regiones que queden rezagadas del proceso de reactivación.
Desconexión entre los mercados y la inversión productiva
Cornejo observó una brecha significativa entre el sentimiento positivo de los círculos financieros internacionales y la llegada de capitales genuinos a la economía real. Si bien reconoció que existe una atmósfera de interés por las reformas implementadas en el país, señaló que el desembarco de proyectos de gran envergadura todavía se encuentra en una fase de espera. Para el gobernador, la cautela de los empresarios responde a la falta de certezas que garanticen la estabilidad de las reglas de juego a través del tiempo.
El mandatario provincial subrayó que el humor de la sociedad se verá sometido a una fuerte presión durante el presente ciclo. Con una frase contundente, anticipó que la estructura económica y el bienestar ciudadano sufrirán fisuras notables antes de consolidar cualquier mejora sostenible. Esta fragilidad del tejido social se vincula directamente con el impacto de las tensiones sociales en Argentina, producto de una transición que todavía no ofrece alivio a los sectores más vulnerables de la población.
La necesidad de certidumbre más allá de los incentivos fiscales
Respecto al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), el gobernador lo calificó como una herramienta excepcional y valiosa para captar el interés externo. No obstante, aclaró que ningún esquema impositivo puede reemplazar la necesidad de una base institucional sólida y previsible. Los capitales extranjeros buscan garantías que superen los beneficios de corto plazo, priorizando la continuidad de las políticas de Estado por encima de las coyunturas electorales.
Finalmente, Cornejo instó a mejorar la coordinación entre el sector público y el privado para evitar que el modelo financiero colapse por falta de apoyo territorial. Aseguró que la gobernabilidad dependerá de la capacidad del sistema político para dar respuestas concretas en un año que definió como crítico. La búsqueda de confianza internacional sigue siendo el gran desafío para un gobierno que intenta transformar el optimismo de los mercados en una realidad que alcance a todos los rincones del mapa nacional.


















