La interna del peronismo bonaerense fijó una postura determinante respecto al armado electoral de cara al 2027. Carlos Bianco, mano derecha de Axel Kicillof, estableció una frontera moral que deja fuera del tablero a Victoria Villarruel. En una entrevista reveladora, el funcionario analizó la asfixia económica a las provincias y explicó por qué algunos mandatarios peronistas ceden ante la presión de la Casa Rosada.
Los límites éticos del peronismo bonaerense
El ministro de Gobierno de la provincia de Buenos Aires, Carlos Bianco, descartó de manera categórica cualquier tipo de alianza con la vicepresidenta Victoria Villarruel para los próximos desafíos electorales. Durante una entrevista radial, el funcionario provincial subrayó que existen barreras morales e históricas que impiden la convergencia con figuras que reivindican el accionar de la última dictadura militar. Por consiguiente, el peronismo bonaerense busca consolidar un frente de unidad nacional que excluya a los sectores que consideran de ultraderecha.
Efectivamente, Bianco enfatizó que la defensa de quienes participaron en delitos de lesa humanidad constituye un límite infranqueable para su espacio político. Debido a que se conmemoran 50 años del último golpe de Estado, el ministro señaló que no existe una vía posible para compartir un proyecto común con la actual presidenta del Senado. De igual forma, remarcó que, si bien el movimiento es amplio, la escala de valores democráticos es la que define la pertenencia a la coalición que lidera Axel Kicillof.
Estrategia electoral y la alianza con la vicepresidenta Victoria
A pesar de su negativa rotunda hacia la figura de Villarruel, el funcionario provincial mostró una postura mucho más comprensiva con los gobernadores peronistas que hoy acompañan leyes del oficialismo. En este sentido, Bianco analizó las situaciones de mandatarios como Osvaldo Jaldo o Raúl Jalil, quienes mantienen una relación de diálogo con el Gobierno Nacional. Por lo tanto, el ministro argumentó que muchas veces estos sectores actúan bajo una presión económica extrema ejercida desde la Casa Rosada.
En consecuencia, para la gobernación de Buenos Aires, el principal enemigo es la asfixia financiera que sufren las administraciones provinciales para forzar acuerdos políticos. Por esta razón, Bianco sostuvo que «ningún peronista es un límite» a la hora de construir una alternativa a la gestión de Javier Milei. Mientras tanto, insistió en que la victimización de las provincias por la quita de recursos es una política deliberada para torcer voluntades, lo que justifica una mirada más flexible hacia los gobernadores.
El frente nacional contra las políticas neoliberales
Finalmente, el funcionario bonaerense diferenció las discusiones con sectores conservadores o de centroderecha de lo que representa el pensamiento de la actual gestión nacional. Según su visión, el peronismo puede convivir con diversas corrientes ideológicas, pero no con quienes sostienen posturas ultra neoliberales o antidemocráticas. Por otro lado, reafirmó que el objetivo principal es conformar un frente lo suficientemente sólido como para disputar el poder en 2027.
Adicionalmente, Bianco advirtió que el ajuste económico actual afecta principalmente a las provincias donde gobierna el peronismo, lo cual exige una estrategia de unidad sin precedentes. Sin embargo, esta búsqueda de consenso no incluirá jamás a quienes relativizan el terrorismo de Estado. Seguramente, las definiciones del ministro marcan el inicio de una etapa de reordenamiento interno donde la lealtad partidaria se pondrá a prueba frente a las urgencias financieras de cada territorio.


















