La batalla por los fondos asistenciales entre la Provincia y la Ciudad alcanzó su punto máximo de tensión. Tras el millonario reclamo de Jorge Macri, el equipo de Axel Kicillof salió al cruce con datos críticos sobre la caída industrial y el desempleo en territorio porteño, vinculando la crisis social al ajuste nacional.
El conflicto por los fondos asistenciales en el AMBA
La administración bonaerense rechazó de manera categórica la exigencia económica de la Capital Federal, marcando así una nueva etapa en la respuesta de Kicillof a Macri frente a la crisis social. A través de declaraciones de sus principales ministros, el Poder Ejecutivo provincial cuestionó la validez del reclamo por 27.000 millones de pesos destinados a personas en situación de calle. Según los funcionarios de La Plata, la Ciudad de Buenos Aires no puede considerarse una entidad aislada de la realidad que atraviesa el Conurbano.
En consecuencia, el ministro de Producción, Augusto Costa, fue uno de los portavoces más severos al tildar de «cínica» la actitud del jefe de Gobierno porteño. Por el contrario, el funcionario sostuvo que la Capital forma parte integral de una región de 17 millones de habitantes que producen y consumen de manera interconectada. No obstante, la gestión bonaerense insistió en que el deterioro de las condiciones de vida es una consecuencia directa del modelo económico nacional.
Los indicadores críticos y la respuesta de Kicillof a Macri
Además de los cruces políticos, la Provincia presentó una serie de estadísticas para contrastar la situación actual del distrito porteño. Ciertamente, Costa advirtió que bajo la gestión de Jorge Macri y el contexto de las políticas de Javier Milei, la industria en la Ciudad sufrió una caída del 8%. Efectivamente, estos datos se complementan con el cierre de unas 2.000 empresas y la pérdida de 75.000 puestos de trabajo en el territorio de la Ciudad.
Por añadidura, el oficialismo provincial remarcó que la cantidad de personas sin techo aumentó un 50% en la Capital durante el último periodo. Por lo tanto, la respuesta de Kicillof a Macri se centró en señalar que la Ciudad carece de políticas serias para fomentar la vivienda o la producción local. En lugar de buscar soluciones estructurales, los ministros bonaerenses acusaron a la administración vecina de intentar crear enemigos externos para ocultar una supuesta incapacidad de gestión.
Tensión por el financiamiento y el rol del Gobierno nacional
Por otro lado, el ministro de Desarrollo de la Comunidad, Andrés Larroque, defendió las acciones sociales llevadas adelante por la Provincia en medio de la recesión. De hecho, el funcionario destacó que se duplicaron los Centros de Integración Social en territorio bonaerense a pesar de la fuerte quita de recursos por parte de Nación. Asimismo, Larroque subrayó que el esfuerzo provincial se mantiene pese a la caída estrepitosa de la recaudación fiscal.
Finalmente, la dirigencia bonaerense concluyó que el verdadero origen de las dificultades financieras de la Ciudad reside en la Casa Rosada y no en La Plata. Evidentemente, para el gabinete de Kicillof, el reclamo de los 27.000 millones es una maniobra de distracción frente al ajuste que impacta en todos los distritos. Así, el enfrentamiento por la coparticipación y la asistencia social promete profundizarse mientras la crisis económica continúe golpeando con fuerza al Área Metropolitana de Buenos Aires.


















