La interna oficialista suma un nuevo capítulo de defensa cerrada. Tras el escándalo que salpicó a Manuel Adorni por su escapada de carnaval a Uruguay, una de las voces más autorizadas en materia legal del entorno presidencial salió a marcar la cancha. Con una mezcla de afecto personal y rigor jurídico, el exministro intentó desactivar la bomba mediática asegurando que la situación no reviste gravedad penal, aunque reconoció las diferencias en las formas de viajar entre los integrantes del espacio.
Una defensa legal ante el escándalo mediático
La escena política se vio sacudida recientemente por las declaraciones de Mariano Cúneo Libarona en apoyo al Jefe de Gabinete. El exministro de Justicia analizó detalladamente las repercusiones que generó el polémico viaje de Manuel Adorni a Punta del Este durante el último feriado. Según su perspectiva técnica, el uso de una aeronave privada financiada por terceros no configura el delito de dádivas, intentando así apartar al vocero de cualquier sospecha de corrupción administrativa.
Efectivamente, el abogado reveló que mantuvo una conversación privada con el funcionario para aconsejarle un cambio de estrategia comunicacional. Por consiguiente, le sugirió que deje de brindar justificaciones ante la opinión pública, argumentando que la exposición constante solo alimenta las críticas. Asimismo, el exintegrante del gabinete nacional manifestó que siente un gran aprecio por Adorni y que le genera malestar observar el nivel de cuestionamientos que recibe actualmente por sus movimientos personales.
El encuadre jurídico del polémico viaje de Manuel Adorni
Por otro lado, Cúneo Libarona fue tajante al diferenciar las responsabilidades éticas de las penales en el ejercicio de la función pública. En este sentido, sostuvo que el traslado no encuadra en ninguna figura delictiva establecida en el Código Penal argentino. Debido a su experiencia en el derecho, el exfuncionario remarcó que las acusaciones carecen de sustento legal sólido y se inscriben más bien en un terreno de disputa política y mediática que busca desgastar la imagen del Gobierno.
Ciertamente, el exministro aprovechó la oportunidad para cuestionar con dureza el rol de la prensa en la cobertura de este episodio. Por este motivo, calificó el tratamiento periodístico como una persecución infame y desmedida que no respeta la privacidad de los dirigentes. No obstante, admitió que el impacto de estas situaciones depende de la solidez emocional de cada persona, reconociendo que para algunos funcionarios la crítica constante resulta mucho más difícil de procesar que para otros con más trayectoria.
Diferencias de estilo y trayectoria pública
En relación con su propia experiencia, el letrado comparó su forma de manejarse con la del actual Jefe de Gabinete durante su paso por la gestión. Por ejemplo, recordó que durante sus viajes a Uruguay optaba por utilizar vuelos comerciales en clase turista, marcando una distinción estética con la elección de Adorni. Sin embargo, aclaró que cada dirigente posee libertades individuales y que él mismo siempre estuvo dispuesto a responder cada pedido de informes que recibió de manera oficial.
Indudablemente, el respaldo de una figura con el peso académico de Cúneo Libarona busca llevar tranquilidad a las filas de La Libertad Avanza. Por lo tanto, el foco ahora se centra en determinar si el oficialismo logrará dar vuelta la página tras las revelaciones sobre el financiamiento del vuelo privado. En conclusión, el debate permanece abierto entre la legalidad técnica defendida por el exministro y la percepción social sobre el uso de recursos vinculados a empresas estatales en tiempos de austeridad.


















