Una nueva batalla por la salud pública divide al oficialismo nacional y a la gestión bonaerense. Lo que comenzó como un reclamo por demoras en los centros de salud terminó en un feroz cruce de planillas y porcentajes. Mientras el invierno se acerca, la incertidumbre sobre la disponibilidad real de dosis crece, dejando a miles de ciudadanos en medio de una disputa política que no parece tener tregua.
Cruce de acusaciones por el stock sanitario
La tensión política entre la administración central y el territorio bonaerense sumó un capítulo crítico centrado en la prevención sanitaria. El ministro de Salud de la provincia, Nicolás Kreplak, utilizó sus canales oficiales para advertir sobre una sensible disminución en el suministro de insumos preventivos. Según el funcionario, la vacunación antigripal en Buenos Aires enfrenta obstáculos debido a que el Estado Nacional, responsable legal de la adquisición y el reparto, habría enviado apenas la mitad de las unidades registradas en el período anterior.
Por consiguiente, Kreplak señaló que esta situación dificulta el cumplimiento de los objetivos epidemiológicos y genera malestar en la población que intenta acceder a su dosis. Efectivamente, el titular de la cartera sanitaria provincial sostuvo que, a esta altura del año pasado, el stock alcanzaba las 925.000 unidades, mientras que actualmente solo disponen de 561.000. Debido a esto, el ministro alertó sobre una potencial crisis de cobertura para los grupos de riesgo en los meses de mayor demanda.
La respuesta nacional y la vacunación antigripal en Buenos Aires
No obstante, la Oficina de Respuesta Oficial del Gobierno Nacional desmintió categóricamente estas afirmaciones y tildó de falaces los dichos del ministro bonaerense. Por lo tanto, desde La Libertad Avanza difundieron estadísticas que indican un incremento en la celeridad y cantidad de la distribución actual. De acuerdo con el informe oficial, para marzo de 2026 ya se repartieron más de 751.000 dosis, superando las 626.000 entregadas en el mismo plazo del año 2025.
De la misma manera, el Ejecutivo Nacional remarcó que la campaña de vacunación antigripal en Buenos Aires inició este año con mayor anticipación, comenzando el 20 de febrero. En este sentido, acusaron a la gestión de Axel Kicillof de tener una baja tasa de aplicación de las vacunas ya recibidas. Según los datos de la Casa Rosada, de las dosis distribuidas en 2026, la provincia solo habría administrado una fracción mínima, lo que sugeriría un problema de logística interna más que una falta de suministro externo.
Escalada del conflicto y batalla en redes sociales
Asimismo, la disputa derivó en un intercambio de alto voltaje dialéctico en las plataformas digitales. Kreplak respondió con dureza a las objeciones nacionales, calificando las cuentas oficiales de «trolls» y cuestionando la veracidad de los reportes emitidos desde Balcarce 50. Por otra parte, el funcionario insistió en que el recorte es un hecho fáctico que impacta directamente en los centros de salud de los municipios, independientemente de los calendarios de entrega que promociona Nación.
En tal sentido, la controversia refleja la profunda fractura en la coordinación federal de salud. Mientras el Gobierno Nacional defiende su eficiencia operativa basándose en la precocidad del operativo, la Provincia sostiene que el volumen total de insumos es insuficiente para cubrir a la población objetivo. Finalmente, el debate queda estancado en una guerra de números donde ambas jurisdicciones intentan deslindar responsabilidades ante la posible escasez de vacunas en las farmacias y hospitales públicos del distrito más poblado del país.


















