La batalla por la interpretación de los datos sociales divide al arco político. Mientras el oficialismo festeja una reducción en los indicadores de vulnerabilidad, Miguel Ángel Pichetto lanzó una dura advertencia sobre la desconexión entre las estadísticas oficiales y la realidad del bolsillo de los trabajadores, denunciando una destrucción sistemática del salario real.
La controversia por la medición oficial del INDEC
El escenario político se convulsionó tras la difusión de los últimos indicadores sociales, lo que motivó las críticas y las cifras de pobreza de Pichetto en el debate público. Según el legislador de Encuentro Federal, los datos técnicos presentados por el organismo de estadística no reflejan fielmente las condiciones de vida actuales. En ese sentido, el diputado planteó interrogantes sobre cómo se categoriza a los trabajadores del sector informal, específicamente a quienes se desempeñan en plataformas de mensajería o transporte.
Ciertamente, el dirigente opositor manifestó que el esquema de precarización laboral actual distorsiona los resultados finales de las mediciones de ingresos. Por consiguiente, cuestionó si las personas que subsisten en el ecosistema digital son calificadas correctamente dentro de los estratos sociales. No obstante, el Gobierno nacional optó por resaltar que el porcentaje de individuos bajo la línea de pobreza se ubicó en el 28,2% durante el segundo semestre de 2025.
El impacto salarial y las cifras de pobreza de Pichetto
Por otro lado, la mirada del legislador se centró en la erosión del poder adquisitivo tanto en el ámbito público como en el privado. Efectivamente, Pichetto denunció que la destrucción del salario constituye una pieza fundamental de la actual política económica libertaria. Asimismo, ejemplificó esta situación con los recientes acuerdos paritarios de gremios de peso, los cuales cerraron actualizaciones muy por debajo de las necesidades básicas de la población.
Debido a esto, el diputado sostuvo que la gran mayoría de los ciudadanos enfrenta serias dificultades para cubrir sus gastos mensuales, independientemente de lo que dicten las planillas oficiales. Además, remarcó que existe una brecha insalvable entre el optimismo oficialista y la cotidianeidad de las familias. En consecuencia, la validez del 21% de hogares pobres informados por el Estado quedó bajo la lupa de los principales bloques opositores en el Congreso.
Comparaciones históricas con el plan económico actual
En otro orden de ideas, el referente de Encuentro Federal trazó un paralelismo polémico entre el programa de Javier Milei y los planes económicos de finales de la década del 70. Según su visión, la actual administración abandonó la idea original de la dolarización para implementar un sistema de bandas y estabilización similar al de la dictadura. Por esta razón, apuntó contra las figuras de Luis Caputo y el asesor Ricardo Arriazu como los ideólogos de este modelo.
Finalmente, Pichetto calificó al sistema vigente como un «calco» de las estrategias financieras de la etapa de Martínez de Hoz, basándose en el uso de la denominada «tablita» cambiaria. Por lo tanto, advirtió que este esquema podría derivar en consecuencias sociales similares a las experiencias pasadas del país. Mientras tanto, el INDEC ratificó que la indigencia alcanza al 6,3% de la población, cifras que continúan alimentando una profunda grieta en la percepción de la recuperación económica argentina.


















